Hablemos de sexo y risas.

Cuentos desde la entrepierna.

Esta mañana, me temo he despertado a todo Veneto con mis carcajadas , lo cual es más que sorprendente , los que me conocéis sabéis que mis risas son algo tímidas y sólo las saco a bailar en momentos de completa intimidad , en publico prefiero reír con los ojos,  sacudir el cuerpo y escuchar el alboroto de los otros.

Mientras leía , un libro que se ha convertido en mi mejor compañero de alcoba, desbancando a antiguos amantes,  se me han escapado rodando todas mis carcajadas.

Pero era una risa especial, una risa de vientre,  un estallido de vida, así lo define Clarissa Pinkola, en mi libromante “Mujeres que corren con los lobos”.

Y es que  sostiene que la risa es como una especie de momentánea sexualidad de la alegría, un verdadero amor sensual que vuela libremente, es sensual porque despierta el cuerpo y las emociones. Es sexual porque resulta excitante y provoca oleadas de placer.

Uno de los cuentos que relata es el siguiente , decía más o menos así :

El general Eisenhower tenía que efectuar una visita a sus tropas de Ruanda.  El gobernador quería que todas las nativas se alinearan al borde de la carretera de tierra , saludaran y vitorearan a Eisenhower cuando éste pasara en su Jeep. El único problema era que las nativas sólo llevaban encima un collar de cuentas y, a veces, un pequeño cinturón de cuero.

No, no, eso no podía ser de ninguna manera. El gobernador mandó llamar al jefe de la tribu y le expuso su apurada situación.

—No se preocupe —le dijo el jefe de la tribu.

Si el gobernador le pudiera proporcionar varias docenas de faldas y blusas, él se encargaría de que las mujeres se las pusieran en ocasión de aquel trascendental acontecimiento. El gobernador y los misioneros de la zona consiguieron proporcionárselas.

Sin embargo, el día del gran desfile, pocos minutos antes del paso de Eisenhower por la carretera a bordo de su Jeep, descubrieron que las nativas se habían puesto las faldas, pero, como las blusas no les gustaban, se las habían dejado en casa, por lo cual todas ellas se apretujaban a ambos lados de la carretera vestidas con las faldas pero con los pechos al aire y sin ninguna otra prenda ni el menor asomo de ropa interior.

Al gobernador por poco le da un ataque de apoplejía al enterarse, Por lo que mandó llamar al jefe de la tribu, el cual le aseguró que la jefa de la tribu había hablado con él y le había asegurado a su vez que las mujeres habían accedido a cubrirse los pechos cuando pasara el general.

—¿Estás seguro? —rugió el gobernador.

—Estoy seguro. Muy, muy seguro —contestó el jefe de la tribu.

Bueno pues, ya no quedaba tiempo para discutir y sólo cabe imaginar la reacción del general Eisenhower cuando su Jeep avanzó traqueteando por la carretera y, una tras otra, las mujeres se fueron levantando graciosamente la parte delantera de la holgada falda para taparse la cara con ella.

Pues eso, como cantan en esta bonita canción, es hora de  regalarnos risas, yo mientras tanto voy a correr desnuda en la lluvia y buscar algún aquelarre que me he despertado muy abrazárboles.

A la luz de la risa de las mujeres, Rosa Zaragoza.

https://www.youtube.com/watch?v=hNRNgtVNVz8

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