LA NOCHE EN LA QUE DEVORE UN LIBRO.

Sobre un café mal hecho, un libro de Lena Dunham , cuentos de Gloria Fuertes y un profesor (no creativo) de creatividad.

Una noche no hace mucho , me comí a bocados gigantes un libro, sin mayonesa ni nada. Por la mañana descolocada y con los sueños aún pegados a las pestañas , prepare mi segunda forma preferida de saludar un nuevo día, el café, la primera son los besos en la espalda , puse la pequeña cafetera en el fuego y pacientemente espere el “blu blu blu” que te dice que el café está listo en ese momento siempre me imagino como pequeñas células rechonchas y sonrientes bostezan y estiran los brazos desde diferentes partes de mi cuerpo y así me voy despertando, sin embargo esta vez seguían durmiendo , olvide lo más importante, los polvos mágicos, sólo subió el agua, pensé que debería volver a la cama.

Pase el aspirador al salón mientras mi memoria re-leía cada una de las paginas que había devorado la noche anterior, me suele pasar que leo sin libros, mi bicicleta estaba pinchada asique camine por media hora hasta la Universidad dónde ayudo a una estudiante de español a superar los exámenes del C1 y de paso me gano unos eurillos, de camino enumeraba las razones por las que me gustaría escribir como Lena y las razones por la que no lo hago.

Nunca podre escribir como Lena por que yo no crecí en el Soho neuyorquino , sino en un pueblecito famoso por sus piñones de la meseta castellana , no vivo en Brooklyn ni voy a comprar leche a las tres de la madrugada a una tienda de ultramarinos en la esquina de la treinta y cuatro con la séptima avenida, vivo en un barrio de clase media-alta ni muy lejos ni muy cerca del centro de Verona, conocido porque esta la imprenta de la famosa Mondadori, lo más extraño que he visto es al dueño del kebab de enfrente lavar su moto en la calle a las 3 de la mañana, me gustaría decirle a la dependienta de la tienda de móviles que debería fumar menos en la puerta , da mala imagen y además no es bueno para su salud y al hombre que tiene un jardincito cerca de la parada del bus que me deje meter las manos en la tierra de vez en cuando para sentirme más unida al universo a la pachamama pero nunca digo nada, mi vida seria mucho más interesante si hablase más con desconocidos.

Tampoco podre escribir como Lena porque mi padre no dibuja penes para galerías de arte (gracias a Dios) ni mi madre es una feminista convencida (aunque podría) mis padres pasaron sus veinticinco primeros años de vida en una dictadura, mi madre se saco el graduado ya de adulta, una valiente, no me enseño el feminismo, pero yo si aprendí muchas cosas de ella, a luchar mucho y a reírme más ,  mi padre podría haber estudiado pero prefirió trabajar y así formar la clásica familia obrera española, seguramente les entraría un sarpullido leyendo el libro que yo he devorado y mi padre usaría su clásico “cantamañanas” para definir a Lena, crecí acompañando a mi madre a la biblioteca veía como comía uno o dos incluso tres libros a la vez y escribía en diferentes cuadernos las frases que la inspiraban de sus lecturas, a mi hermana y a mi nos leía un cuento de Gloria Fuertes en el que el protagonista cuanto más leía más crecía, y yo pensaba que mi hermano mayor debía de haber leído mucho porque era muy alto , quizá por esos cuentos mi hermana es poetisa y yo lo intento.

Me gustaría escribir como Lena porque escribe sin pudor de algunos episodios de su adolescencia , de su acercamiento al sexo, de conversaciones patéticas, de su cuerpo, sus inseguridades, de sus relaciones, me gustaría escribir como ella para describir como una noche un amante bandido en Amsterdam , se sorprendió porque tenía barriguita.

– No pensaba que tuvieras una no te pega, pero estàs bien.

Yo no entendía muy bien al principio de que me estaba hablando ¡Ni que hubiese encontrado una tercera teta ! Asique conteste :

– ¡Por supuesto que estoy bien! Vino con mi 18 cumpleaños y aquí se ha quedado, es suave, a mi me gusta.

La mañana siguiente mientras volvía a casa en tranvía pensaba ¡soberano gilipollas! y a pesar de que su compañía era agradable y sentía cierta atracción por él no lo volví a ver, aún todavía no se que quiso decirme con ese comentario, quizás fui muy radical pero prefería pasar mis noches viendo Breaking Bad que con un tío que pensaba que hay personas a quién les pega una barriguita y personas a las que no.

Otra vez un irlandés me dijo que era muy educada para ser española, y yo no supe si tomármelo como un cumplido o como un insulto a toda una nación, como era simpático me lo tome bien y conteste

– es que a nosotros no nos gusta perder el tiempo en gilipolleces.

Y él, aunque no hacía falta , se disculpo.

Me gusta como escribe Lena porque me hace reír , me identifico con su lenguaje, como describe a las personas y sus comentarios fuera de lugar que yo muchas veces pienso y pocas veces digo, pero yo nunca podre escribir como ella porque no estudie escritura creativa en una universidad de Ohio, sin embargo mis clases de creatividad en la facultad se limitaban a escuchar hablar a un aburrido profesor al que debíamos todavía no entiendo porque mucho respeto, más que a otros profesores menos subiditos de humos, más humanos y mucho más creativos, si hoy escribo aunque no sea como Lena también es gracias a ellos.

Lena ama New York y yo por el momento no, con 20 años pase un mes en esa increíble ciudad me impresiono mucho teniendo en cuenta que era la segunda vez que salía de España , la primera con 15 años a Francia en un intercambio y que había cogido el metro sólo una vez antes en Madrid, me gusto pero era extraña a mi, demasiado grande, demasiada gente, sería difícil hacerme un hueco aunque reconozco que desde que veo Girls me imagino por las calles de Brooklyn con mi cuaderno de susurros en mano compartiendo apartamento con mi pareja y un perro a quien llamamos Teddy, por las mañanas trabajo en una cafetería italiana , por las tardes enseño castellano a hombres de negocios, llevo un blog de literatura que me gusta definir como casual y sin agobios y los domingos hago footing con un short y una camiseta de color gris, mientras tanto en la vida real tengo un tablero de Pinterest con 338 pines de como me gustaría que fuera mi casa.

Nunca escribiré como Lena porque no soy Lena pero devorare con un apetito feroz todo lo que ella publique, al fin y al cabo no es muy común una mujer que a sus 28 años tiene una película a sus espaldas, escribe, dirige y protagoniza una serie de éxito de la HBO (GIRLS) y ha escrito una biografía antes de llegar a la treintena, tampoco es nada común el valor que tiene para desnudarse (y no me refiero sólo a quitarse la ropa) exponiéndose a miles de jóvenes que como yo degustamos en noches sin dormir sus palabras y que por la mañana hacemos el café más horrible de toda Italia.

Te admiro Lena Dunham

Siempre tuya,

Vicky.

Not that kind of girl

NOT THAT KIND OF GIRL by Lena Dunham

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