En el Ombligo del Teide

Tener un hermano a 3.600 km de distancia tiene sus ventajas, sobre todo si vive en Tenerife, en una casa con modestas vistas al atlántico, la última vez que visite a mi hermano en tierras canarias , tenía 23 años, me acababa de licenciar en la Universidad y me dirigía a lo que yo creía seria un año mejorando mi ingles en Irlanda y que acabaron siendo 4 años, otros muchos países , dos idiomas nuevos y muchas (y muy buenas) amistades de todo el mundo.


Tenerife me empujo, desde aquí despego el avión que me ha llevado y traído de vuelta para esta vez acunarme bajo uno de los cielos estrellados más hermosos que he visto.
Mi compañera de viaje G. y yo alquilamos un coche para recorrer la isla, y explorar entre otras cosas el maravilloso, Parque Nacional del Teide.
Dormir a los pies de un volcán es todo un privilegio, allí conocimos a Andrés un Alemán que se presento como trotamundos y me explicó que el Teide es una antena del Universo y recoge toda su energía, basta respirar profundamente para que esta pase a nosotros sin embargo los Guanches a diferencia de Ándres, llamarón al volcán Echeyde y creían que albergaba las fuerzas del mal e incluso una puerta a diferentes universos.

Existen dos formas de subir al Teide, a través del teleférico (27 euros trayecto, para adultos no residentes) o caminando, pero tiene sus restricciones, lo más habitual es dividir el trayecto en dos días, dormir en el refugio Altavista a 3.260 m y subir al cráter del volcán temprano por la mañana para así ver el amanecer, y descender antes de las 9:00 ya que se necesita un permiso previo para permanecer o acceder a la cima después de esta hora.
Es importante reservar el refugio con antelación ya que las plazas son limitadas y el precio varía según los días (aprox. 21 euros).


Hay varios senderos que se unen en la parte final para iniciar la subida, nosotras elegimos el más corto Montaña Blanca (10 km y 1.400 m de desnivel) , con un tiempo estimado de 3 horas hasta el refugio y dos horas hasta el cráter, el parque está muy bien señalizado y ya solo el viaje en coche hasta el inicio del sendero, es increíblemente hermoso, aparcamos en una zona habilitada para ello, a pocos metros del sendero, es gratuito pero atención son bastante comunes los robos en esta zona, por eso es importante no dejar nada de valor en el coche.


La primera parte del camino es sencillita un paisaje árido y unas fascinantes vistas al Teide, sin embargo la segunda parte es donde comienza lo difícil, pero no es imposible, basta caminar a tu ritmo, no salirte del sendero y respirar profundamente para evitar el mal de altura, os lo aseguro acojona e impresiona pero se consigue aunque no seas alpinista, eso sí hay que llegar antes de las 22:00 horas ya que más tarde no es posible entrar al Refugio.
Es imprescindible llevar ropa de abrigo, zapatos de montañismo, un frontal o linterna y comida y agua también para el día siguiente. Sobre las 4:30 algunos intrépidos aventureros se despertaban mientras yo aún dormía en mi litera y recordaba la emoción del Camino de Santiago solo que está vez el camino me llevaría mas cerquita del cielo.


¡Qué maravilla! ¡Qué estrellas! Una pena que debas concentrarte en mirar al suelo.
Así poquito a poco como si aún durmiésemos nos dirigimos hacia el pico más alto de España, 3.718 m, en dos horas llegamos al punto más alto con acceso, pasamos cerca del cráter, ¡Qué emoción! El fuerte viento y la Calima no nos dejaron disfrutar de las vistas, dicen que hay días en los que se pueden el resto de islas del archipiélago canario, allí estábamos mientras nacía un nuevo día, pasando más frio que en Soria pero con una sonrisa de oreja a oreja.

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