De – jar -te

Déjame esta noche,  

DE – JAR -TE

déjame dormir sola , 

( y no soñarte )

 

Te ruego no vengas , no me abraces

ni se te ocurra , acercarte.

 

Que esta noche quiero sentirme mía,

quiero bailarme.

 

Quiero reírme y abrazarme.

 

Te suplico,

no me sientas tuya

por que no soy de nadie

 

ni tan siquiera del aire.

 

LA VIEJA LOBA

Hace no mucho tiempo conocí por primera vez a una mujer que cambio mi vida,

 

La conocí caminando entre los arboles,

me susurro algunos secretos del amor ,

me introdujo en los ritos de la vida y la muerte,

a dejar vivir, a dejar morir ,

a interpretar mi intuición ,

a escuchar mi bosque ,

a escuchar tu mar.

 

Me saco de mi escondrijo,

me mostró el valor de la valentía, la curación , de la alegría.

 

Nos bañamos desnudas en lagos de locura ,

nos secamos con helechos y ortigas.

 

Me enseño a avivar el fuego cada noche, para amar, para crear.

Me recordó cuantas veces no sabemos que sabemos ,

o sabemos y no queremos verlo.

 

Corrimos descalzas y miramos la luna.

bailamos de noche y de día,

sobre montañas y mares,

nos empapamos en tormentas de arte.

 

Muchas veces la busco y no la encuentro

 

¡ GRITO , AULLO , PATALEO !

 

¡ Ven vieja mujer ! ¡ Ven a enseñarme ! ¡ Que quiero saber !

 

Pero sólo viene a buscarme cuando no la puedo ver .

Carta a mi pequeño desastre interior

Querida amiga, querida loba,

Te alimento cada día con un poco de locura

¿Qué seria de nosotras sin aventuras?

Tú sigue soñando que yo por mi parte seguiré olvidando,

las llaves en casa,

el abrigo cuando hace frío,

el móvil sonando :

Vicky ring rong ring , vuelve Vicky ring rong ring

Olvidando a donde iba

hacía donde me dirigía

¿Qué narices hago aquí?

Vicky ring rong ring , vuelve Vicky ring rong ring

Tú sigue soñando , amiga, loba

ayúdame a olvidar,

que hoy es lunes,

que hace ya más de un año,

que había una vez que no había,

una chica que no existía,

ring rong ring

Porque no quería

Benidorm

Llevo días pensando en una escena , que aunque bien podría ser de una película existencialista francesa , ocurrió a pocos metros de mi casa en un pequeño pueblo de la castilla profunda.

Una mujer esta tumbada en el césped mojado a las siete y media de la tarde de un martes de septiembre, esto no seria tan raro de no ser por que la protagonista tiene más de ochenta años y el césped pertenece a una residencia de ancianos.

Un asistente acude preocupado, la mujer sonriendo lo espera.

  • ¿Se encuentra bien? ¿Se ha caído?

Ella sonríe.

  • Entonces, ¿Que hace ahí?

  • Hijo, pues como si estuviera en Benidorm , tomando el sol.

Relatos de lo cotidiano

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